28 de enero de 2026 – Miami (EE.UU.) – EFE.
Un grupo integrado por más de quince sacerdotes y un centenar de activistas marchó hacia un tribunal migratorio en la ciudad de Miami. El objetivo principal de esta procesión fue manifestar el creciente rechazo de los líderes religiosos ante lo que consideran un trato cruel por parte de las autoridades migratorias. Durante el acto se denunciaron las muertes de migrantes bajo custodia federal y otros incidentes violentos ocurridos en diversas regiones del país durante los últimos meses.
La protesta incluyó oraciones frente a la corte para honrar la memoria de las personas que han perdido la vida en centros de detención recientemente. Entre los nombres mencionados destacaron no solo ciudadanos extranjeros sino también estadounidenses que fueron víctimas de disparos por parte de agentes fronterizos. Los líderes presentes señalaron que estas tragedias son el resultado directo de políticas de control que carecen de un enfoque humanitario básico.
El recorrido comenzó tras una ceremonia bilingüe en una de las parroquias más antiguas de la zona, donde los participantes portaron mensajes de apoyo y solidaridad hacia la comunidad refugiada. Los manifestantes utilizaron pasajes bíblicos para recordar que la hospitalidad es un valor fundamental de la fe y que nadie debería ser perseguido de forma inhumana. La marcha terminó en un sitio donde se han reportado detenciones arbitrarias después de audiencias legales.
Esta movilización en Florida coincide con un aumento en la visibilidad del clero en la lucha por los derechos civiles en otros estados como Minesota. En ese lugar, la tensión ha escalado tras el arresto de numerosos miembros de iglesias durante manifestaciones contra las deportaciones masivas. La jerarquía católica nacional también ha expresado formalmente su preocupación por el ambiente de miedo y ansiedad que generan las prácticas de vigilancia actuales.
Representantes de organizaciones religiosas recalcaron que su deber es defender la dignidad de cada individuo basándose en los valores cristianos tradicionales. Manifestaron su inquietud debido a que principios fundamentales como el amor al prójimo parecen estar siendo ignorados en el contexto político actual. Para estos grupos, alzar la voz no es solo un acto político sino una obligación moral para evitar que se sigan vulnerando los derechos de los más vulnerables.
Finalmente, los activistas advirtieron que los abusos no se limitan a otros estados, sino que en Florida también se viven situaciones alarmantes. Denunciaron que las actuales estrategias de seguridad están provocando la separación de familias que han residido y trabajado en el estado durante décadas. Los líderes concluyeron que es urgente detener estas prácticas que destruyen hogares y comunidades que estaban plenamente integradas en la sociedad estadounidense.
































