3 de febrero de 2026 – Rabat – EFE.
Las autoridades en Marruecos han procedido a la evacuación de más de cincuenta mil ciudadanos debido a las fuertes precipitaciones que afectan la zona septentrional del país. El operativo se mantiene bajo una vigilancia constante ante la posibilidad de que persistan los vientos intensos y las tormentas, sumado al riesgo de nevadas en las regiones montañosas. La movilización busca prevenir tragedias ante el desbordamiento de cauces fluviales y la saturación de las infraestructuras hidráulicas tras varios días de lluvias ininterrumpidas.
La mayor concentración de rescates y traslados ha tenido lugar en la provincia de Larache, específicamente en la ciudad de Alcazarquivir. En este punto, las fuerzas militares han sido desplegadas para asistir a la población civil frente al peligro inminente que representan el río Loukkos y una presa local, la cual ha sobrepasado sus niveles de seguridad. Los evacuados han sido dirigidos a albergues temporales y zonas con mayor elevación para garantizar su integridad física mientras se evalúa la evolución del temporal.
Dada la magnitud del fenómeno natural, no se descarta que la totalidad de los habitantes de los sectores más vulnerables de la región deban abandonar sus hogares en las próximas horas. Como medida preventiva, se ha restringido el tránsito de personas en las áreas críticas para no entorpecer las labores de los equipos de emergencia. Además, las actividades escolares han sido canceladas de manera excepcional en diversas localidades, incluyendo la capital y sus alrededores, para proteger a los estudiantes de los riesgos del clima.
El mal tiempo no solo ha impactado la vida terrestre, sino que también ha forzado la interrupción de las rutas marítimas internacionales. El tránsito de barcos entre los puertos del sur de España y el norte marroquí se encuentra suspendido debido a las condiciones adversas que presenta el estrecho de Gibraltar. Este bloqueo logístico es una consecuencia directa de la intensidad de la tormenta, que ha hecho que la navegación en la zona resulte peligrosa para cualquier tipo de embarcación.
A pesar de los daños y desplazamientos actuales, estas lluvias marcan el fin de un periodo de sequía extrema que se prolongó por siete años consecutivos y afectó gravemente la disponibilidad de agua potable. Gracias a los temporales recientes, las reservas hídricas del país han experimentado un aumento significativo, superando ampliamente los niveles críticos registrados anteriormente. Esta recuperación del almacenamiento de agua es vista con alivio por el gobierno, que anteriormente había tenido que cancelar festividades tradicionales y sacrificar parte del ganado por la falta de recursos.
Se espera que la abundancia de agua impulse de manera positiva la economía nacional, especialmente en el sector agrícola, que es la base productiva del reino. Las proyecciones económicas sugieren que la próxima temporada de cosechas será próspera, permitiendo una recuperación importante del producto interno bruto para el año próximo. Aunque la situación inmediata es de emergencia por las inundaciones, el impacto a largo plazo de estas precipitaciones podría asegurar la estabilidad alimentaria y el crecimiento financiero tras años de escasez.
































