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Nuevos estudios sugieren que comer queso podría reducir el riesgo de demencia

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Nuevos estudios sugieren que comer queso podría reducir el riesgo de demencia
Nuevos estudios sugieren que comer queso podría reducir el riesgo de demencia

27 de enero de 2026 – Salud – Agencias.

Un estudio sueco de larga duración reveló que los adultos de mediana edad y mayores que consumían cantidades más altas de queso y crema enteros presentaban un riesgo menor de desarrollar demencia. Tras seguir a más de veintisiete mil personas durante veinticinco años, los investigadores asociaron el consumo diario de más de cincuenta gramos de queso curado con una reducción del riesgo de Alzheimer de entre el trece y el diecisiete por ciento. Sin embargo, este beneficio solo se observó en personas sin predisposición genética a la enfermedad, mientras que otros productos lácteos, como la leche desnatada o los productos fermentados, no mostraron vínculos significativos con la salud cognitiva.

Estos resultados son llamativos porque desafían las recomendaciones tradicionales de salud pública que sugieren evitar los lácteos enteros para reducir el riesgo cardiovascular. Dado que las enfermedades del corazón y la demencia comparten factores de riesgo como la hipertensión y la obesidad, los nuevos hallazgos sugieren que el queso podría no ser tan perjudicial como se pensaba. De hecho, análisis previos indican que los lácteos enteros no necesariamente aumentan el riesgo cardiovascular y que, en algunos casos, el queso podría incluso estar vinculado a una mejor salud del corazón, aunque la evidencia científica sigue siendo mixta y varía según la región geográfica.

La investigación destaca que otros estudios internacionales han mostrado resultados contradictorios, a menudo influenciados por los niveles promedio de consumo en cada país. Por ejemplo, en algunas poblaciones asiáticas donde el consumo de lácteos es muy bajo, incluso una ingesta modesta parece mostrar beneficios, mientras que en Europa los efectos no siempre son claros. Un estudio finlandés también encontró que el queso era el único alimento asociado con un menor riesgo de demencia, reduciéndolo en un veintiocho por ciento, lo que refuerza la idea de que ciertos componentes nutricionales de estos productos podrían tener un papel protector específico.

Para garantizar la precisión de los datos, los científicos suecos tomaron precauciones adicionales para evitar que los síntomas tempranos de la demencia alteraran los resultados. Excluyeron a los participantes que ya tenían la enfermedad al inicio y a aquellos que la desarrollaron en la primera década del seguimiento, ya que el deterioro cognitivo incipiente suele cambiar los hábitos alimenticios y el apetito. Al centrarse en personas que se mantuvieron sanas durante muchos años, los investigadores pudieron reducir la posibilidad de que los cambios de comportamiento previos al diagnóstico estuvieran sesgando la relación entre la dieta y la salud cerebral.

Un punto crucial del estudio es que los alimentos no deben analizarse de forma aislada, sino dentro de patrones dietéticos completos. Los investigadores sugieren que parte del beneficio aparente podría deberse a la sustitución de carnes rojas o procesadas por queso o crema. Además, en el grupo sueco analizado, las personas que consumían más queso entero solían tener un mayor nivel educativo, menor sobrepeso y tasas más bajas de diabetes o hipertensión. Esto indica que el consumo de queso tendía a formar parte de un estilo de vida generalmente más saludable, en lugar de ser una causa directa de protección por sí sola.

En conclusión, aunque el queso entero contiene nutrientes esenciales para el cerebro como las vitaminas A, D, B12 y K2, además de minerales como el zinc y el selenio, la evidencia no justifica su consumo excesivo como una medida preventiva definitiva. Los datos actuales no respaldan la idea de que los lácteos causen demencia, pero tampoco que sean una cura milagrosa. El mensaje más consistente de la ciencia sigue siendo que una dieta equilibrada, similar a la mediterránea, y un estilo de vida activo son mucho más determinantes para la salud cognitiva que cualquier alimento individual por separado.

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