26 de enero de 2026 – Ciudad de Guatemala – EFE.
Las fuerzas de seguridad guatemaltecas lograron el decomiso de mil setecientos kilos de sustancias ilícitas que se encontraban escondidas dentro de diversos contenedores en una terminal portuaria del Pacífico. Según informaron las autoridades policiales este lunes, el valor comercial de este cargamento ilegal supera los dieciséis millones de dólares en el mercado internacional.
El hallazgo se realizó de forma escalonada, encontrando la mayor parte de la carga el pasado domingo y completando la incautación de quinientos kilos adicionales durante la jornada del lunes. El operativo se centró en Puerto Quetzal, ubicado en la provincia de Escuintla, donde los agentes inspeccionaron minuciosamente las unidades de transporte de mercancías.
De acuerdo con las declaraciones oficiales, los estupefacientes arribaron al territorio nacional provenientes de Costa Rica. La droga estaba camuflada en el interior de costales que supuestamente transportaban harina, una táctica utilizada para intentar evadir los controles de seguridad habituales en los puntos de entrada al país.
El éxito de esta intervención fue posible gracias al intercambio de datos proporcionados por agencias internacionales que trabajan de forma conjunta con la policía local. Una vez asegurado el material, se procedió a trasladar los paquetes mediante transporte aéreo hacia las instalaciones centrales en la capital para dar continuidad a las diligencias correspondientes.
A pesar de los resultados actuales, los funcionarios del Ministerio Público y las fuerzas policiales mantienen el despliegue en las instalaciones del puerto para descartar la presencia de más cargamentos. Esta acción se suma a los esfuerzos constantes por combatir el tránsito de narcóticos en una región que suele ser utilizada como ruta estratégica hacia el norte del continente.
Las estadísticas oficiales reflejan un compromiso persistente contra las organizaciones criminales, con cifras de incautaciones y detenciones de personas solicitadas por tribunales extranjeros que varían cada año. La ubicación geográfica de la nación sigue siendo un punto crítico para la vigilancia ante las operaciones de los grupos dedicados al comercio ilegal de sustancias.
































