1 de abril de 2025 – La Paz – EFE.
Este martes, el gobierno de Bolivia solicitó ayuda internacional al cuerpo diplomático acreditado en el país para hacer frente a la emergencia nacional causada por la temporada de lluvias, que desde noviembre ha dejado 52 personas muertas y más de 452,000 familias afectadas. La canciller boliviana, Celinda Sosa, se reunió en La Paz con embajadores y otros representantes diplomáticos para ponerlos al tanto de la compleja situación y pedirles cooperación y apoyo.
Sosa destacó la importancia de recibir ayuda humanitaria para poder superar la crisis y señaló que aún es posible recuperar la producción agropecuaria y ganadera en el país. Subrayó la urgencia de cubrir las necesidades básicas de las familias que han perdido sus viviendas y fuentes de sustento, así como la falta de conectividad debido a la destrucción de puentes y caminos.
El gobierno de Luis Arce, junto con las autoridades regionales y municipales, ha declarado la atención de las emergencias como una “prioridad nacional”. La temporada de lluvias, que comenzó en noviembre, ha dejado un saldo de 4,971 comunidades afectadas, 793 viviendas destruidas y 2,655 viviendas dañadas, según el informe del ministro de Defensa, Edmundo Novillo.
Las autoridades aclararon que las familias damnificadas son las que han sufrido el impacto directo de los desastres, mientras que los afectados lo han experimentado de manera indirecta. Además, la canciller Sosa informó que hasta la semana pasada, las lluvias habían dañado 64,000 hectáreas de cultivo, lo que representa el 2.2% de las tierras productivas del país.
En la región amazónica de Beni, que limita con Brasil, las lluvias recientes provocaron el aumento de los niveles de los ríos, lo que inundó áreas destinadas al pastoreo del ganado. El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, indicó que la región de Santa Cruz, la mayor del país, también ha sido afectada por las inundaciones. Ya se ha enviado maquinaria y personal para evacuar el ganado, utilizando tanto vías fluviales como aéreas.
Hasta el momento, el gobierno nacional ha distribuido 234 toneladas de ayuda humanitaria y ha invertido 2.5 millones de bolivianos (aproximadamente 359,000 dólares) para atender a los afectados en todo el país. Además, se ha solicitado a la Asamblea Legislativa que apruebe créditos para enfrentar la emergencia, incluidos 250 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la atención de desastres y 100 millones de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA).
Las autoridades bolivianas están trabajando para garantizar la ayuda y la recuperación de las áreas afectadas, y continúan con los esfuerzos para mitigar el impacto de las lluvias en las comunidades y sectores productivos del país. La situación sigue siendo crítica, y el gobierno insiste en la necesidad de apoyo internacional para afrontar la crisis humanitaria.
Por su parte, la canciller Sosa reiteró la importancia de la solidaridad internacional para poder superar los desafíos que enfrenta Bolivia en este momento de emergencia. El gobierno boliviano continúa haciendo esfuerzos para restaurar la normalidad en las áreas más afectadas y asegurar el bienestar de la población.