17 de diciembre de 2025 – Caracas – EFE.
El mandatario venezolano Nicolás Maduro instó a los empleados del sector de hidrocarburos a coordinar una manifestación de alcance global contra la administración estadounidense. El objetivo de esta movilización es proteger la libertad comercial de la nación y rechazar las políticas externas que interfieren con sus actividades económicas. Durante una intervención pública, el jefe de Estado enfatizó que estas acciones deben ser constantes y no limitarse a un evento aislado para asegurar que el mensaje de resistencia se mantenga vigente a nivel internacional.
La convocatoria surge como respuesta directa a lo que el gobierno del país caribeño denomina actos de piratería por parte de Estados Unidos. La denuncia se centra en la retención de una embarcación ocurrida recientemente en aguas internacionales, la cual transportaba recursos energéticos nacionales. Maduro calificó este incidente como un intento de imponer reglas arbitrarias sobre el tráfico marítimo global, comparando las acciones del país norteamericano con prácticas coloniales de control comercial que buscan asfixiar la economía local.
El presidente exhortó a los trabajadores a llevar este reclamo a todos los foros internacionales y a establecer comunicación con operadores portuarios y dueños de embarcaciones en todo el planeta. Según su postura, defender la soberanía comercial de Venezuela equivale a proteger la paz y el libre tránsito en el Caribe y el resto del mundo. El argumento principal es que permitir estas intervenciones sienta un precedente peligroso que podría afectar a cualquier nación que intente comerciar de manera independiente.
Este llamado a la protesta se produce en un ambiente de alta fricción diplomática debido a la presencia de fuerzas aeronavales estadounidenses en la región. Mientras que la Casa Blanca justifica estas maniobras como parte de una estrategia contra el tráfico ilícito de sustancias, el gobierno venezolano las percibe como una amenaza directa a su estabilidad política. La incautación del buque petrolero ha intensificado estas diferencias, convirtiéndose en el punto central de la actual disputa por el control de los recursos.
La nave interceptada fue retenida bajo el argumento de que existían vínculos previos con actividades de contrabando sancionadas internacionalmente. De acuerdo con los reportes, el barco trasladaba una cantidad significativa de crudo perteneciente a la estatal petrolera de Venezuela al momento de ser abordado. Las autoridades estadounidenses procedieron tras la orden de un juez, iniciando un proceso legal para confiscar el cargamento y trasladar la embarcación a un puerto bajo su jurisdicción para completar las diligencias pertinentes.
Finalmente, el gobierno venezolano ha evitado detallar el destino final del cargamento incautado, centrándose en la ilegalidad que atribuye al decomiso en alta mar. Por su parte, los representantes estadounidenses sostienen que la operación es parte de la aplicación estricta de sus normativas comerciales y de seguridad. Esta confrontación por el manejo del petróleo continúa alimentando el conflicto entre ambos países, dejando la resolución de la propiedad del crudo en manos de procesos legales complejos y de la presión política internacional.
































