4 de febrero de 2026 – Ciudad de México – EFE.
El sector naviero nacional vislumbra el año 2026 como un periodo clave para establecer al país como el principal nodo de suministro de energías limpias para embarcaciones en la región latinoamericana. Según representantes de la industria del transporte marítimo, el objetivo es capitalizar las recientes mejoras en la infraestructura para diversificar las conexiones comerciales y disminuir los gastos operativos. Esta visión surge en un momento donde la relocalización de las líneas de producción y la necesidad de reducir la huella de carbono imponen nuevas dinámicas al comercio global.
La culminación de proyectos estratégicos, como el corredor multimodal situado en el istmo de Tehuantepec, se presenta como una ventaja competitiva de gran relevancia. Se espera que esta plataforma funcione como una opción viable y eficiente frente a las rutas tradicionales de cruce interoceánico, facilitando el tránsito de mercancías entre los dos grandes océanos. El éxito de este plan depende de que se mantengan los tiempos de entrega de las obras para consolidar la posición logística del territorio mexicano en el mapa del comercio mundial.
Existen diversos planes de modernización en puertos ubicados tanto en el litoral del Pacífico como en el Golfo de México y la zona sur. La actualización de las terminales en sitios como Altamira, Lázaro Cárdenas y la ampliación de instalaciones en Veracruz permitiría aumentar considerablemente el volumen de carga gestionada. De llevarse a cabo estas expansiones según el calendario establecido, se lograría una optimización significativa en la velocidad de las operaciones y una mejora en la rentabilidad de las rutas marítimas actuales.
Para alcanzar el máximo potencial de estas inversiones, los empresarios del ramo sugieren fortalecer la protección en las rutas de navegación nacional y simplificar los procesos en las aduanas. Asimismo, consideran indispensable la actualización tecnológica de las embarcaciones y la implementación de herramientas digitales avanzadas para el seguimiento de contenedores. El uso de sistemas automatizados y la conexión de datos en tiempo real son vistos como elementos esenciales para elevar los estándares de eficiencia en las terminales portuarias modernas.
En el ámbito de las relaciones internacionales, la industria observa con cautela la situación de los acuerdos comerciales con los socios del norte y la Unión Europea. La resolución de dudas sobre normativas de origen y cargas impositivas será determinante para garantizar un entorno de negocios estable durante los próximos años. Los líderes del sector enfatizan que la renovación de los tratados vigentes representa una oportunidad única para fortalecer la competitividad frente a otros mercados globales que también compiten por el flujo de suministros.
Finalmente, el país posee el potencial para liderar la distribución de combustibles marinos sin emisiones, tales como el hidrógeno verde y otros derivados biológicos. Adoptar estas nuevas fuentes de energía permitiría cumplir con las exigencias de los organismos internacionales de navegación y evitar sanciones económicas por contaminación. Al adelantarse a las regulaciones ecológicas mundiales, la industria naval no solo protegería su operatividad, sino que aseguraría un rol protagónico en la transición hacia una economía marítima más sustentable.
































