5 de enero de 2026 – Washington – EFE.
La administración encabezada por Donald Trump ha manifestado que, tras la detención de Nicolás Maduro, el gobierno venezolano ha mostrado una disposición evidente para acatar las condiciones impuestas por Washington. Según las autoridades estadounidenses, el cambio de postura en Caracas es una respuesta directa a las presiones ejercidas recientemente, lo que marca un punto de inflexión en la relación entre ambas naciones bajo el actual panorama político.
En una conversación con un medio de comunicación internacional, el asesor Stephen Miller confirmó que se han recibido comunicaciones dirigidas específicamente al secretario de Estado, Marco Rubio. En estos mensajes, los representantes de Venezuela habrían ratificado su compromiso de ajustarse a las exigencias y normativas dictadas por la Casa Blanca, buscando cumplir con los requisitos establecidos para resolver la crisis vigente.
Miller calificó la situación actual como un triunfo estratégico derivado de las acciones militares ejecutadas en meses anteriores. El asesor vinculó la capitulación diplomática al despliegue masivo de fuerzas navales en el Caribe, describiéndolo como una movilización sin precedentes que permitió bloquear al país y desmantelar embarcaciones que, según la inteligencia estadounidense, estaban vinculadas a actividades ilícitas.
Mientras se daban a conocer estos detalles, los principales miembros del gabinete de seguridad y justicia se reunían en el Congreso. Marco Rubio, Pete Hegseth y Pam Bondi mantuvieron un encuentro confidencial con los líderes de los partidos políticos en el Senado para explicar los pormenores y el trasfondo de la operación que resultó en la captura del mandatario venezolano y su entorno cercano.
Por otro lado, el proceso legal contra los detenidos ha avanzado rápidamente en territorio estadounidense. Este lunes, tanto Nicolás Maduro como Cilia Flores comparecieron ante la corte del Distrito Sur de Nueva York para responder por las acusaciones presentadas en su contra. Durante este primer acto judicial, ambos procesados rechazaron las imputaciones y se declararon inocentes de todos los delitos federales que les atribuye la fiscalía.
Esta comparecencia ocurrió apenas dos días después de que se llevara a cabo la detención en la capital venezolana. El traslado y la presentación ante el tribunal cierran una etapa de incertidumbre sobre el paradero de los acusados y dan inicio formal a una batalla jurídica que mantiene la atención de la comunidad internacional por sus implicaciones políticas y diplomáticas a nivel global.































