
5 de enero de 2026 – Washington – EFE.
La administración encabezada por Donald Trump informó este lunes que cuatro vacunas específicas han dejado de ser requisitos obligatorios en el esquema de inmunización para menores en los Estados Unidos. Esta medida afecta directamente a las vacunas contra el rotavirus, la influenza, la enfermedad meningocócica y la hepatitis A. La decisión se enmarca en una estrategia de reestructuración profunda de los programas sanitarios nacionales que el gobierno ha venido impulsando recientemente.
A partir de ahora, estas inmunizaciones adquieren un carácter opcional dentro del sistema de salud. Esto significa que la aplicación de dichas dosis dependerá exclusivamente del consenso alcanzado entre los progenitores y sus respectivos pediatras. La medida traslada la responsabilidad de la vacunación a un análisis individual de cada situación, eliminando la imposición generalizada que regía anteriormente para todos los niños del país.
Este cambio ocurre apenas unas semanas después de que el Ejecutivo expresara formalmente su intención de simplificar y reducir la cantidad de inoculaciones recomendadas para la infancia. Con la entrada en vigor inmediata de esta normativa, el enfoque preventivo se reduce a cubrir once patologías en lugar de las dieciocho que se contemplaban previamente. Representa una transformación radical en la política de salud pública y en la forma en que el Estado gestiona la prevención de enfermedades.
Para sustentar esta modificación, las autoridades del Departamento de Salud mencionaron que se han basado en modelos internacionales, tomando específicamente como ejemplo el calendario de vacunación utilizado en Dinamarca. Según los representantes del área, este país europeo mantiene un esquema mucho más reducido y eficiente. El secretario de Salud defendió la postura asegurando que este nuevo rumbo busca devolver la autonomía a las familias y fortalecer la credibilidad de las instituciones sanitarias ante la población.
No obstante, la iniciativa ha generado una fuerte oposición entre diversos sectores de la comunidad científica y médica. Muchos especialistas advierten que la falta de un proceso de revisión pública y transparente sobre los datos clínicos podría comprometer seriamente la protección de la población infantil. Argumentan que reducir la cobertura de inmunización sin un debate técnico profundo expone a los menores a riesgos epidemiológicos que ya estaban controlados bajo el modelo anterior.
Es importante destacar que el calendario de vacunación funciona principalmente como una directriz fundamental para el ingreso a centros educativos y guarderías públicas. Aunque tradicionalmente estas sugerencias han marcado el estándar de salud escolar, el nuevo enfoque gubernamental prioriza la recuperación de la confianza ciudadana tras las tensiones vividas durante la crisis pandémica. Esta medida sigue la línea de ajustes parciales realizados previamente en otras vacunas por organismos de control sanitario.





























