23 de marzo de 2026 – Madrid – EFE.
La Universidad Erasmus de Rotterdam ha liderado una investigación que asocia el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados con una disminución significativa en la capacidad reproductiva y alteraciones en el desarrollo embrionario. Los hallazgos, publicados en la revista Human Reproduction, sugieren que los altos niveles de azúcares, grasas trans y aditivos presentes en estos productos impactan negativamente tanto en hombres como en mujeres antes y durante la gestación. El estudio destaca que reducir estos comestibles no solo favorece la salud de los progenitores, sino que es determinante para la formación inicial del embrión.
En el caso de los varones, los resultados del análisis realizado a cientos de parejas muestran que una dieta rica en ultraprocesados incrementa el riesgo de subfertilidad y prolonga el tiempo necesario para lograr la concepción. Aunque en los hombres no se observó un efecto directo en las dimensiones del feto, la calidad nutricional masculina se confirma como un factor crítico en el éxito reproductivo. Estos datos invitan a prestar una mayor atención médica a la dieta de los futuros padres, un aspecto tradicionalmente menos explorado en las consultas de fertilidad y nutrición.
Por su parte, el consumo materno de estos alimentos durante las primeras doce semanas de embarazo se relacionó con un crecimiento embrionario más lento y con sacos vitelinos de menor tamaño. Esta membrana es esencial para el sustento del feto en sus etapas iniciales, por lo que su desarrollo deficiente se asocia con un mayor riesgo de sufrir abortos espontáneos. La investigación subraya que las mujeres que mantienen una dieta basada en productos altamente procesados podrían estar comprometiendo la viabilidad del embarazo desde sus primeras siete semanas de evolución.
El equipo de investigadores evaluó parámetros clave como la longitud coronilla-rabadilla y el volumen del saco vitelino mediante pruebas específicas durante el primer trimestre. Se determinó que un desarrollo fetal ralentizado en esta fase no solo complica el embarazo actual, sino que aumenta las probabilidades de partos prematuros y bajo peso al nacer. Además, un crecimiento embrionario por debajo de la media puede derivar en problemas de salud a largo plazo para el menor, incluyendo un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y vasculares durante la infancia.
A pesar de que los niveles de consumo de ultraprocesados en regiones como el sur de Europa son inferiores a los de Estados Unidos o el Reino Unido, los efectos adversos siguen siendo evidentes en las poblaciones estudiadas. El estudio utilizó datos del programa Generation R Study Next para seguir de cerca a las parejas desde antes de la concepción, permitiendo una visión integral del impacto dietético. La presencia constante de estos productos en la dieta moderna plantea un desafío para la salud pública y la planificación familiar en diversas sociedades occidentales.
Los expertos concluyen que es fundamental adoptar una perspectiva más amplia sobre la nutrición prenatal que incluya activamente a ambos miembros de la pareja. Aunque se requiere más investigación para profundizar en los mecanismos biológicos exactos, los resultados actuales son suficientes para recomendar una transición hacia alimentos frescos y naturales. Priorizar la salud nutricional antes y durante el embarazo es una de las estrategias más efectivas para garantizar un desarrollo fetal óptimo y mejorar las tasas de éxito en la reproducción humana.






























