5 de febrero de 2026 – Guayaquil (Ecuador) – EFE.
Un grupo de dos mil neumáticos que habían sido desechados en las Islas Galápagos fue trasladado fuera del archipiélago con el objetivo de iniciar un plan de reciclaje especializado. Esta iniciativa busca resguardar los entornos marinos de esta zona protegida, que cuenta con el reconocimiento de patrimonio natural de la humanidad. El traslado de estos residuos desde la isla Santa Cruz hacia la ciudad de Guayaquil permite darles una segunda vida útil en lugar de permitir que se degraden en el ecosistema.
La organización encargada de gestionar estos desechos es una corporación sin fines de lucro denominada Seginus, la cual coordina el envío de las llantas a diversas plantas de tratamiento. En estos centros, el material se transforma en insumos para la creación de superficies de caucho, objetos artesanales e incluso fuentes de energía. Con este último cargamento, ya se han realizado ocho operaciones similares que ayudan a mantener las islas limpias de este tipo de residuos industriales de difícil descomposición.
Desde el año 2019, se han retirado de las islas más de sesenta mil unidades pertenecientes a diversos tipos de vehículos, lo que equivale a un volumen similar al de dos piscinas olímpicas. El retiro constante de estos elementos es fundamental para prevenir la fragmentación de plásticos y la dispersión de microplásticos en el agua. Las autoridades encargadas del proyecto enfatizan la necesidad de abandonar el modelo tradicional de consumo para adoptar una economía circular que reduzca la presión sobre los recursos naturales.
La degradación de los neumáticos en el medio ambiente representa un peligro químico considerable debido a que pueden liberar cientos de sustancias tóxicas durante su descomposición. Estos químicos no solo dañan la biodiversidad única del archipiélago, sino que también representan una amenaza para la salud de las personas. Los neumáticos abandonados suelen servir como recipientes para la reproducción de insectos transmisores de enfermedades o generar emisiones nocivas si se queman o se gestionan de forma incorrecta.
Para las autoridades locales de Santa Cruz, la evacuación periódica de estos materiales se considera un avance significativo en la preservación de una de las reservas marinas más ricas y mejor cuidadas del planeta. El gobierno local mantiene una logística de recolección y almacenamiento en bodegas especiales para asegurar que los desperdicios lleguen a su destino final en el continente. Este esfuerzo conjunto refleja un compromiso profundo de la comunidad residente con la sostenibilidad de su entorno inmediato.
Además de los componentes de caucho, el municipio promueve la salida de otros materiales reciclables como plásticos y cartones hacia el territorio continental ecuatoriano. Estas acciones forman parte de una estrategia integral que posiciona a las Galápagos como un referente nacional en el manejo adecuado de contaminantes. Al darle un destino final responsable a estos residuos, el archipiélago demuestra que es posible equilibrar la presencia humana con la conservación rigurosa de los recursos naturales.
































