2 de abril de 2025 – EFE.
Latinoamérica ha reaccionado con cautela ante la nueva ronda de aranceles impuesta por Estados Unidos, y está evaluando su impacto mientras busca maneras de proteger sus mercados. Brasil, por su parte, aprobó un proyecto de ley para implementar represalias comerciales contra aquellos países que impongan barreras a los productos brasileños. El paquete arancelario anunciado por el presidente Donald Trump establece un arancel del 10 % para la mayoría de los países latinoamericanos a partir del 5 de abril, mientras que las tarifas más altas se aplicarán el 9 de abril.
La Cámara de Diputados de Brasil aprobó una legislación que permite tomar medidas de represalia, y la administración de Luiz Inácio Lula da Silva manifestó su intención de actuar con “reciprocidad” frente a las decisiones de Washington. Además, se anticipó que Brasil presentará una queja ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) en busca de una resolución. Brasil podría sentir el impacto de estos aranceles en sectores clave de su economía, como el petróleo, los aviones y el café, cuyas exportaciones a EE. UU. alcanzan los 40.000 millones de dólares.
El café, que ocupa el tercer lugar entre los productos brasileños exportados a EE. UU., podría ser uno de los beneficiados por los aranceles, ya que, con el 10 % de gravamen, su posición es más ventajosa que la de otros competidores como Vietnam, que enfrenta un arancel del 46 %. En Colombia, el presidente Gustavo Petro expresó que la medida podría ser un error, ya que el gobierno de EE. UU. espera que al aumentar los aranceles se fomente la producción nacional, lo cual considera una estrategia equivocada.
El gobierno colombiano, por su parte, analizará junto con el sector privado las acciones necesarias para proteger la industria nacional. A pesar de la preocupación, la canciller Laura Sarabia y la presidenta ejecutiva de la Cámara Colombo Americana, María Claudia Lacouture, coincidieron en que los productos colombianos seguirán siendo competitivos en el mercado estadounidense, incluso con los nuevos aranceles del 10 %. En Guatemala, el gobierno ha decidido esperar a conocer más detalles sobre el alcance de los aranceles, manteniendo comunicación con el sector privado para evaluar su impacto.
Costa Rica, por su parte, planea entablar un diálogo con Estados Unidos para asegurar las mejores condiciones de acceso para sus productos. En Honduras, la reacción es cautelosa, ya que aún se desconoce cuáles productos serán sujetos a los nuevos aranceles. En Chile, el gobierno de Gabriel Boric destacó que el cobre, principal producto de exportación del país, está exento de los aranceles del 10 %, lo cual proporciona un alivio en ese sector clave para la economía chilena.
En Perú, el presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, confió en que el Tratado de Libre Comercio firmado con EE. UU. en 2009 protegerá al país de los aranceles. Sin embargo, indicó que aún esperan conocer más detalles antes de tomar decisiones finales. Venezuela y Nicaragua serán los países más afectados por los aranceles, con tasas del 15 % y 18 %, respectivamente.
México y Canadá, que no están incluidos en esta ronda de aranceles, también están evaluando cómo fortalecer y proteger sus industrias. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que se concentrarán en el Plan México para impulsar la producción interna. Por otro lado, en Ecuador, el gobierno destacó que los aranceles impuestos a los productos ecuatorianos se encuentran entre los más bajos, comparados con las sanciones más altas que enfrentan países como Venezuela y Nicaragua.
El ministro de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, se burló de los nuevos aranceles, alegando que incluso el planeta Marte está siendo gravado. Mientras tanto, en Canadá, el primer ministro Mark Carney afirmó que su país combatirá estos aranceles, especialmente en sectores clave como el acero, aluminio y la industria automotriz, a través de contramedidas, con el objetivo de proteger a los trabajadores y fortalecer la economía nacional.