17 de diciembre de 2025 – Rabat – EFE.
Las instituciones gubernamentales de Marruecos informaron que la normalidad ha comenzado a retornar a la localidad de Safi tras el devastador fenómeno meteorológico ocurrido recientemente. Después de las intensas riadas que provocaron la pérdida de decenas de vidas, los equipos de emergencia han logrado rehabilitar la red de transporte y las instalaciones básicas de la zona. Las vías principales que conectan a la ciudad con el exterior ya se encuentran operativas, permitiendo que el flujo de suministros y personas se reanude tras el desastre natural.
Para lograr este restablecimiento, se desplegó un importante contingente de maquinaria pesada, incluyendo excavadoras y camiones especializados en la extracción de agua y lodo. Las labores de limpieza se centraron en despejar las calles que habían quedado bloqueadas por sedimentos y automóviles arrastrados por la fuerza de la corriente. Aunque el tráfico ya circula de manera general, las cuadrillas de trabajo permanecen en el lugar realizando tareas de mantenimiento y saneamiento en los cauces de los ríos locales para prevenir nuevos incidentes.
La ubicación geográfica de la ciudad, situada en una zona costera bajo una meseta, influyó en la magnitud de la tragedia cuando las precipitaciones superaron los niveles previstos en un tiempo muy reducido. Ante esta situación, los representantes ministeriales anunciaron que se pondrá en marcha un análisis técnico profundo para identificar las vulnerabilidades del entorno urbano. El objetivo de este estudio es diseñar y construir estructuras de defensa más sólidas que garanticen la seguridad de los miles de residentes frente a futuros temporales.
El suceso se originó cuando lluvias torrenciales provocaron que el cauce del río que atraviesa la ciudad se desbordara de forma repentina. Según los relatos de quienes presenciaron el evento, la subida del nivel del agua fue tan veloz que sorprendió a comerciantes y transeúntes en las zonas más bajas del municipio. Las fuertes corrientes no solo inundaron locales comerciales, sino que también arrastraron objetos y personas hacia el océano, generando escenas de gran angustia entre la población que se encontraba en el mercado local.
A pesar de la violencia del agua, los informes oficiales indican que no se registraron derrumbes de edificios residenciales ni daños significativos en las sedes de la administración pública. No obstante, una gran cantidad de viviendas particulares y negocios sufrieron afectaciones importantes en sus estructuras internas y mobiliario. Los perjuicios económicos son considerables, concentrándose principalmente en la pérdida de inventarios comerciales y la destrucción de vehículos privados que fueron golpeados por los escombros durante la inundación.
La situación de emergencia aún no ha terminado por completo, ya que los servicios meteorológicos han activado una alerta máxima debido a la amenaza de un oleaje extremadamente fuerte en el litoral atlántico. Se espera que las olas alcancen alturas peligrosas durante las próximas horas, lo que ha obligado a las autoridades a mantener la vigilancia en toda la franja costera que incluye a Safi. Estas condiciones climáticas adversas forman parte del mismo sistema frontal que causó las inundaciones, manteniendo a la región en un estado de precaución constante.
































