8 de enero de 2026 – Mineápolis (EE.UU.) – EFE.
Gran cantidad de ciudadanos se congregaron este jueves en Mineápolis para manifestarse contra lo que consideran atropellos por parte de las fuerzas migratorias enviadas por el gobierno federal. Esta movilización representa la segunda jornada consecutiva de reclamos tras el fallecimiento de una residente estadounidense a manos de un oficial del servicio de aduanas. Los asistentes exigieron con consignas constantes la salida inmediata de dicha agencia de la localidad, argumentando que su presencia solo genera violencia.
A pesar de las condiciones climáticas adversas y las temperaturas extremadamente bajas, los participantes lograron paralizar una intersección principal en el núcleo urbano. Tras escuchar diversos discursos de agrupaciones sociales, la marcha avanzó por las vías principales, pasando muy cerca del sitio donde ocurrió el incidente fatal. La indignación era palpable entre los presentes, quienes desafiaron la lluvia para hacer escuchar su descontento ante la reciente tragedia.
El origen del conflicto se remonta a un operativo reciente donde un agente federal terminó con la vida de una mujer de treinta y siete años mientras ella se encontraba en su automóvil. Según los testimonios recolectados en la protesta, los habitantes consideran que sus vecinos, sin importar su origen nacional, son parte esencial de la comunidad y no representan amenaza alguna. Por ello, piden que se haga justicia y se procese legalmente al responsable de los disparos.
Varios manifestantes señalaron que la estancia de tropas federales ha creado un ambiente de terror que afecta la vida cotidiana de muchas familias. Se reportó que numerosas personas tienen miedo incluso de salir a buscar alimentos, dependiendo de la ayuda de organizaciones religiosas para subsistir. Esta situación ha llevado a que líderes locales y ciudadanos coincidan en que la autoridad federal debe abandonar la jurisdicción para devolver la paz a los barrios.
Durante el recorrido, se observaron numerosos mensajes dirigidos contra la actual administración gubernamental y las políticas implementadas desde la capital. Los participantes utilizaron símbolos de alerta y pancartas para expresar su rechazo al uso de la fuerza letal. El debate se intensificó debido a las declaraciones oficiales que sugieren impunidad para el agente involucrado, lo cual fue calificado como inaceptable por quienes aseguran que el ataque fue directo y sin provocación suficiente.
Hacia el final de la jornada, los ánimos se encendieron aún más al circular noticias sobre un evento similar ocurrido en el estado de Oregón, donde otros civiles resultaron heridos por agentes de la misma institución. Esta información reforzó la determinación de los manifestantes, quienes continuaron sus cánticos de protesta con mayor intensidad. La caminata concluyó sin que se registraran enfrentamientos directos con las fuerzas de seguridad que vigilaban la zona desde la distancia.
































