9 de marzo de 2026 – Ciudad de México – EFE.
La comunidad católica de Chiapas se encuentra de luto tras el hallazgo del cuerpo sin vida del sacerdote Juan Manuel Zavala Madrigal este lunes. La noticia fue confirmada por la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, luego de que el religioso fuera reportado como desaparecido desde el pasado domingo. Este suceso ha generado una profunda consternación en la región sur de México debido al perfil del clérigo y las circunstancias de su desaparición.
De acuerdo con los informes proporcionados por las autoridades civiles a la diócesis local, los restos del clérigo fueron localizados en las cercanías del Centro Ecoturístico Laguna Verde. Este sitio se encuentra ubicado en el municipio de Coapilla, una zona que ahora permanece bajo resguardo policial. El descubrimiento movilizó de inmediato a los cuerpos de emergencia y seguridad que ya se encontraban realizando labores de rastreo en la periferia.
Juan Manuel Zavala Madrigal cumplía funciones como vicario en la parroquia de San Marcos Evangelista, situada en la localidad de Ocotepec. Ante la gravedad de los hechos, diversas instituciones gubernamentales han iniciado las diligencias necesarias para determinar las causas exactas que provocaron el deceso. El objetivo primordial de las autoridades ministeriales es esclarecer este lamentable incidente que ha cortado la vida de un miembro activo de la iglesia chiapaneca.
El despliegue para su localización comenzó desde la noche previa al hallazgo, involucrando un operativo conjunto entre varias dependencias. En estas acciones participaron activamente la Fiscalía del Estado, la Agencia de Investigación e Inteligencia Ministerial, además de los equipos de Protección Civil y Seguridad Pública de los municipios de Ocotepec y Coapilla. La coordinación entre estos niveles de gobierno permitió acotar el área de búsqueda hasta dar con el paradero del sacerdote.
Por su parte, la Fiscalía General del Estado de Chiapas comunicó a través de sus canales oficiales que un equipo multidisciplinario ya se encarga de las pesquisas correspondientes. Aunque se han iniciado los protocolos de investigación criminal, todavía no se han determinado los motivos detrás de la muerte del párroco. Se espera que en las próximas horas se brinden actualizaciones sobre las evidencias recolectadas en el lugar de los hechos y los resultados de los exámenes periciales.
Este trágico evento se suma a la creciente preocupación por la seguridad de los religiosos en México, recordando casos recientes de violencia contra miembros de la Iglesia en la entidad. La situación refleja la vulnerabilidad de quienes ejercen el ministerio en zonas de conflicto, similar a lo ocurrido con otros defensores de derechos humanos y sacerdotes en meses anteriores. La sociedad civil y las instituciones religiosas permanecen atentas a la resolución de este caso para obtener justicia.
































