5 de mayo de 2026 – EE.UU. – Agencias.
La propuesta de deportar a un millón de personas en el primer año del nuevo mandato de Donald Trump provocó una fuerte crisis interna en el sistema migratorio de Estados Unidos. El Departamento de Seguridad Nacional diseñó un plan que buscaba coordinar a ICE, la Patrulla Fronteriza y el Departamento de Defensa para realizar redadas en distintas ciudades del país.
La estrategia migratoria impulsada por altos funcionarios y por la secretaria Kristi Noem contemplaba operativos en viviendas con órdenes administrativas, sin necesidad de autorización judicial. Además, planteaba acelerar las deportaciones de inmigrantes con órdenes previas de expulsión, lo que generó fuertes críticas de organizaciones civiles y divisiones dentro del propio gobierno.
El conflicto interno se intensificó cuando responsables de la Patrulla Fronteriza y de ICE presentaron un modelo centralizado para ejecutar las deportaciones. Sin embargo, funcionarios como Caleb Vitello advirtieron que muchos datos de ubicación estaban desactualizados, lo que aumentaba el riesgo de errores y posibles detenciones de ciudadanos estadounidenses.
La tensión dentro del Departamento de Seguridad Nacional escaló hasta reuniones de alto nivel, donde se evidenciaron fuertes desacuerdos sobre el enfoque del plan. Posteriormente, se realizaron cambios en la dirección de ICE y ajustes en la estructura operativa para intentar avanzar con la política migratoria propuesta por la administración.
Con la implementación parcial de la estrategia, se autorizaron redadas en domicilios mediante órdenes administrativas, lo que permitió detenciones más rápidas en ciudades como Los Ángeles. Estas acciones provocaron protestas de organizaciones de derechos humanos y autoridades locales, que denunciaron violaciones al debido proceso y riesgos para las familias inmigrantes.
El debate sobre la política de deportaciones masivas en Estados Unidos se intensificó tras incidentes fatales durante operativos migratorios y la falta de resultados frente a la meta inicial. Aunque se registraron cientos de miles de deportaciones, la cifra quedó por debajo del objetivo, generando ajustes en el equipo de gobierno y un replanteamiento parcial de la estrategia migratoria.





























