21 de abril de 2026 – Asunción – EFE.
Paraguay se prepara para recibir este jueves al primer contingente de veinticinco personas migrantes que no fueron admitidas en territorio estadounidense, marcando el inicio de un acuerdo estratégico entre ambos países. Esta medida forma parte de un memorando de entendimiento firmado en febrero pasado con el objetivo de gestionar los flujos migratorios en la región y facilitar el retorno seguro de estas personas a sus lugares de origen. La iniciativa representa un cambio significativo en la política de cooperación internacional y posiciona a la nación sudamericana como un actor clave en la resolución de crisis humanitarias actuales.
El proceso de traslado será controlado estrictamente por las autoridades locales bajo la supervisión de la Comisión Nacional para Apátridas y Refugiados, entidad que revisará cada perfil individualmente. Se ha establecido que Paraguay aceptará un grupo mensual de veinticinco ciudadanos, siempre y cuando superen una evaluación exhaustiva de seguridad y antecedentes. Las autoridades de Estados Unidos tienen la responsabilidad de enviar la información de los candidatos con antelación, permitiendo que el gobierno paraguayo disponga de un margen de tres días para aprobar o rechazar cada ingreso de forma soberana.
Para garantizar el bienestar de quienes lleguen al país, la Organización Internacional para las Migraciones brindará apoyo logístico y financiero durante toda la estancia transitoria. Este organismo internacional se encargará de cubrir los gastos relacionados con el hospedaje, la provisión de alimentos y el acceso a servicios médicos de urgencia necesarios para los recién llegados. Este respaldo busca asegurar que la llegada de los extranjeros no genere una carga económica directa para el estado paraguayo, manteniendo altos estándares de asistencia humanitaria durante el proceso.
Aunque no se han revelado las nacionalidades específicas por motivos de privacidad, los portavoces oficiales confirmaron que se trata de personas provenientes de países hispanohablantes de la región americana. Se aclaró enfáticamente que ninguno de estos individuos posee solicitudes de asilo vigentes en Estados Unidos, por lo que su llegada a Paraguay no responde a una búsqueda de refugio inicial en el país norteamericano. La intención primordial de este puente aéreo es simplificar los trámites de repatriación o de reubicación en naciones que ofrezcan mejores condiciones para su desarrollo.
Al pisar suelo paraguayo, los migrantes recibirán asesoría para decidir su futuro inmediato, teniendo la opción de regresar a sus hogares o solicitar formalmente la residencia local. En caso de que alguno manifieste su deseo de permanecer en el país, se activarán los protocolos legales vigentes para verificar si califican como refugiados según los criterios internacionales de persecución. Este procedimiento legal garantiza que se respeten los derechos humanos fundamentales de cada individuo, permitiendo una integración ordenada a la sociedad si cumplen con los requisitos estipulados por la ley.
Este convenio se suma al Acuerdo de Tercer País Seguro que ambas naciones ratificaron recientemente, consolidando un marco de trabajo conjunto frente a la migración irregular. El Ministerio de Relaciones Exteriores ha destacado que estos esfuerzos fortalecen la capacidad institucional para analizar y dar tratamiento adecuado a las solicitudes de protección internacional. Con esta colaboración, Paraguay y Estados Unidos buscan optimizar la movilidad humana en el continente, ofreciendo alternativas legales y seguras para quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad extrema.






























