9 de enero de 2026 – Berlín/Moscú – EFE.
Durante la reciente jornada del viernes, las fuerzas rusas ejecutaron una ofensiva masiva contra la capital ucraniana que resultó en múltiples víctimas fatales y decenas de heridos. Este ataque no solo afectó gravemente la infraestructura energética y civil de Kiev, provocando cortes generalizados de suministros básicos, sino que también marcó un hito bélico con el lanzamiento del misil hipersónico Oréshnik hacia la ciudad de Leópolis. La operación combinada incluyó el uso de decenas de misiles y cientos de drones, extendiéndose por varias horas y golpeando puntos estratégicos en diversas regiones del país.
En la capital, las autoridades locales describieron la situación como una de las más complejas desde el inicio del conflicto, agravada por las duras condiciones climáticas. Decenas de edificios residenciales e instituciones educativas sufrieron daños significativos, dejando a cientos de miles de familias sin electricidad ni calefacción. Ante el pronóstico de frío intenso, los líderes municipales han sugerido a la población buscar refugio temporal en zonas con mejores recursos energéticos, mientras se intenta restaurar el servicio en los miles de hogares afectados.
El presidente Volodímir Zelenski denunció la particular crueldad de la operación, mencionando que los rescatistas fueron blanco de un segundo impacto mientras auxiliaban a las víctimas. Entre los daños materiales destacados se encuentra un edificio diplomático perteneciente a Catar, nación que ha servido de mediadora en el intercambio de prisioneros. Este tipo de ataques contra objetivos no militares ha sido calificado por el gobierno ucraniano como un intento deliberado de destruir la moral y la supervivencia básica de la ciudadanía.
Por otro lado, el impacto del misil Oréshnik en el oeste del país representa la segunda vez que Rusia emplea este armamento avanzado, justificándolo como una represalia por supuestas agresiones previas que Ucrania niega haber cometido. La proximidad de este ataque a la frontera con la Unión Europea ha sido interpretada por los funcionarios locales como una advertencia directa hacia la comunidad internacional. Según informes técnicos, el proyectil alcanzó velocidades extremas, lo que dificulta su interceptación y aumenta el nivel de amenaza para todo el continente.
La respuesta de los aliados internacionales no se hizo esperar, con figuras de la diplomacia europea advirtiendo sobre una escalada peligrosa que requiere fortalecer las defensas aéreas de la región. Se ha enfatizado la necesidad de incrementar las sanciones económicas contra Moscú y mejorar la capacidad de respuesta militar de los países vecinos. Mientras tanto, algunos líderes europeos proponen la creación de figuras diplomáticas específicas para intentar abrir canales de diálogo que conduzcan a una resolución pacífica ante el agravamiento del conflicto.
Finalmente, el gobierno de Ucrania ha hecho un llamado urgente a las potencias mundiales, especialmente a Estados Unidos, para que emitan una señal clara de rechazo ante estas acciones. Zelenski insistió en que la prioridad absoluta debe ser el suministro de sistemas de defensa aérea para proteger la infraestructura crítica y evitar más muertes civiles. La postura de Kiev es que Rusia solo recurrirá a la diplomacia cuando las consecuencias de su agresión militar sean lo suficientemente costosas y la presión internacional sea inquebrantable.
































