19 de febrero de 2026 – Washington – EFE.
El mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, comunicó recientemente que un volumen de cincuenta millones de barriles de crudo se dirige actualmente hacia las costas de Houston. Durante un evento político en una zona industrial del estado de Georgia, el presidente calificó este movimiento logístico como un hecho muy positivo para el panorama económico de Venezuela. Según sus declaraciones, el recurso energético está siendo transportado en embarcaciones de gran calado que ya se encuentran navegando por aguas internacionales con destino al estado de Texas.
En su intervención ante los simpatizantes republicanos, el jefe de Estado evitó mencionar por su nombre a la figura que ejerce la presidencia encargada en la nación sudamericana, Delcy Rodríguez. No obstante, hizo una breve referencia a la gestión actual en dicho país al afirmar que se está realizando una labor destacada en la administración de los recursos. Tras estos comentarios sobre política exterior, el presidente redirigió su discurso hacia los indicadores económicos internos y la preparación de su partido para los comicios electorales programados para noviembre.
Estas declaraciones sobre el suministro de hidrocarburos coinciden con una decisión estratégica tomada por el Departamento del Tesoro estadounidense apenas un día antes. La institución emitió una normativa que reduce las limitaciones operativas para las empresas petroleras que mantienen actividades en territorio venezolano. Bajo estas nuevas directrices, se permite la exportación de crudo siempre que las compañías cumplan con una serie de requisitos rigurosos de monitoreo y entrega de informes financieros a las autoridades competentes.
La actualización de las licencias otorgadas por el gobierno beneficia directamente a cinco de las corporaciones energéticas más grandes del mundo, entre las que se encuentran Chevron, BP, Eni, Shell y Repsol. Estas empresas ahora cuentan con la autorización legal para efectuar transacciones comerciales relacionadas con hidrocarburos ante la estatal Petróleos de Venezuela y otras instituciones gubernamentales. Esta medida busca reactivar el flujo de suministro hacia el mercado norteamericano bajo un esquema de control estricto que no se veía en años recientes.
Para garantizar el cumplimiento de las normativas internacionales, el permiso establece que todos los acuerdos comerciales deben estar bajo la jurisdicción legal de los Estados Unidos. Un punto fundamental de esta regulación es el manejo de los flujos de dinero, ya que cualquier pago destinado a individuos que figuren en las listas de sanciones de la oficina de control de activos extranjeros debe ser enviado a cuentas específicas supervisadas por el Tesoro. De esta manera, se intenta asegurar que los beneficios económicos no fortalezcan estructuras financieras restringidas.
La llegada de este cargamento masivo representa un cambio significativo en la dinámica comercial entre ambas naciones y un alivio potencial para el sector energético en Houston. Este nuevo escenario de licencias petroleras y exportaciones bajo supervisión sugiere una estrategia de pragmatismo económico por parte de la administración actual para estabilizar los precios de los combustibles. Mientras los barcos avanzan hacia su destino, los analistas internacionales observan de cerca cómo estas medidas influirán en la relación política y económica a largo plazo entre Washington y Caracas.































