19 de marzo de 2026 – Washington – EFE.
Ante el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, el presidente Donald Trump ha implementado tres estrategias urgentes para frenar el incremento en el costo del combustible. Esta situación ocurre en un contexto de alta tensión geopolítica y ante la proximidad de las elecciones intermedias que definirán el control del Congreso. La incapacidad de consolidar un frente común con los aliados de la OTAN para liberar esta vía marítima vital obligó al gobierno estadounidense a buscar alternativas unilaterales para estabilizar el mercado energético interno.
El estrecho de Ormuz es un punto geográfico crítico donde transita el veinte por ciento del petróleo mundial comercializado por vía marítima. Desde finales de febrero, la Guardia Revolucionaria de Irán mantiene el control de la zona debido a la intensificación del conflicto con la alianza entre Estados Unidos e Israel. Esta parálisis logística ha provocado que el galón de gasolina en territorio estadounidense alcance los tres coma ocho dólares, una de las cifras más elevadas reportadas por la Asociación Estadounidense de Automóvil desde el año 2022.
Una de las decisiones más polémicas ha sido el levantamiento de las sanciones al petróleo ruso para permitir su flujo en el mercado global. Inicialmente, el Departamento del Tesoro otorgó una licencia temporal para que países como la India adquirieran el crudo que se encontraba varado en el mar. Posteriormente, el secretario Scott Bessent extendió esta medida a nivel mundial por un periodo de sesenta días, argumentando que la prioridad actual es mantener los precios bajos, a pesar de las críticas de senadores que temen que esto beneficie financieramente a Rusia.
En el ámbito logístico, la Casa Blanca anunció la suspensión temporal de la Ley Jones, una normativa con más de un siglo de antigüedad que regula el transporte marítimo entre puertos nacionales. Al permitir que embarcaciones extranjeras participen en el traslado de mercancías y combustibles, el gobierno busca reducir los costos operativos y aliviar la presión sobre los suministros. Esta exención tendrá una vigencia de dos meses y se presenta como un mecanismo de auxilio mientras se mantiene activa la Operación Furia Épica en el ámbito militar.
Como refuerzo a la oferta de crudo, el Departamento de Energía recibió la autorización para liberar ciento setenta y dos millones de barriles provenientes de la Reserva Estratégica de Petróleo. El secretario Chris Wright explicó que esta distribución se realizará de manera progresiva durante los próximos cuatro meses. Esta iniciativa se complementa con un acuerdo de la Agencia Internacional de la Energía para volcar otros cuatrocientos millones de barriles al mercado, convirtiéndose en la mayor acción coordinada de este tipo desde la creación del organismo en la década de los setenta.
A pesar de estos esfuerzos institucionales, la efectividad de las medidas sigue vinculada a la resolución del conflicto en el Golfo Pérsico. Las herramientas económicas y legales utilizadas por la administración actual muestran las dificultades de gestionar una crisis energética derivada de factores externos incontrolables a corto plazo. Mientras el paso por el estrecho de Ormuz permanezca cerrado, la volatilidad en los precios de la energía continuará desafiando la estabilidad económica de la nación y el panorama político de la Casa Blanca.






























