23 de enero de 2026 – Washington/Nueva York/Austin/Toronto – EFE.
Un sistema meteorológico de gran magnitud amenaza con cubrir de nieve y someter a temperaturas extremas a casi la mitad del territorio estadounidense durante los próximos días. Ante el riesgo inminente, las autoridades de catorce estados han activado declaraciones de emergencia para agilizar la respuesta ante posibles desastres. Se estima que más de doscientos millones de personas sentirán los efectos de este fenómeno que se originó en la zona montañosa del oeste y se desplaza rápidamente hacia la costa atlántica.
Las previsiones climáticas advierten sobre la formación de capas de hielo peligrosas que podrían paralizar el transporte y derribar el tendido eléctrico en múltiples regiones. Expertos del servicio meteorológico nacional han instado a la ciudadanía a permanecer en sus hogares y abastecerse de suministros básicos para evitar traslados riesgosos. Ciudades importantes como Mineápolis y Chicago enfrentarán fríos polares que podrían alcanzar los treinta grados bajo cero, mientras que en Canadá la sensación térmica amenaza con ser aún más severa.
La inminencia del temporal ha provocado una reacción inmediata en la logística y el comercio, resultando en la cancelación de miles de vuelos programados para el fin de semana. En diversos supermercados se han reportado estanterías vacías y largas filas de ciudadanos que buscan alimentos y agua para afrontar el aislamiento preventivo. Esta situación de emergencia coincide con un debate político sobre la naturaleza de estos eventos climáticos extremos y su relación con las tendencias globales del medio ambiente.
En la ciudad de Nueva York se han desplegado operativos especiales de limpieza y mantenimiento para intentar mantener la operatividad de las calles principales ante la nevada prevista. El gobierno local ha organizado turnos de trabajo extendidos para miles de empleados encargados de esparcir sal y despejar las vías en cuanto comience la precipitación. Por su parte, la capital del país también se prepara para recibir acumulaciones significativas de nieve que podrían alterar el inicio de la jornada escolar y laboral la próxima semana.
La preocupación es especialmente alta en las regiones del sur, donde la infraestructura y la población no están habituadas a lidiar con tormentas invernales de esta intensidad. Estados como Luisiana y Misisipi han movilizado a miles de trabajadores de servicios públicos y a la guardia nacional para enfrentar posibles cortes de energía prolongados. Las autoridades intentan evitar que se repitan crisis pasadas en las que fallos en la red eléctrica dejaron a comunidades enteras vulnerables ante el frío extremo durante varios días.
Texas es otro de los puntos críticos donde se han tomado medidas preventivas estrictas para garantizar la estabilidad de los servicios básicos en más de cien condados. El gobierno estatal ha asegurado que el sistema de energía cuenta con la fortaleza necesaria para resistir la demanda extraordinaria que generará el desplome de las temperaturas. Los planes de contingencia incluyen el despliegue de generadores y la distribución de recursos de primera necesidad para mitigar el impacto en las zonas rurales y los centros urbanos más afectados por el temporal.































