19 de mayo de 2026 – Ciudad de México – EFE.
La ganadería en México enfrenta una severa crisis debido al cierre de la frontera estadounidense para la exportación de ganado en pie. Las restricciones sanitarias impuestas por la presencia del gusano barrenador han frenado la comercialización de aproximadamente 1.8 millones de cabezas de ganado. Esta parálisis comercial representa un duro golpe financiero para el sector productivo nacional.
De acuerdo con datos proporcionados por el Consejo Mexicano de la Carne durante la presentación de su informe anual, el impacto económico acumulado por esta suspensión comercial asciende a 1,850 millones de dólares. Las proyecciones oficiales reflejan los daños financieros acumulados desde que se decretó la primera restricción sanitaria a finales de noviembre de 2024, afectando los ingresos previstos por la venta de animales en el mercado norteamericano.
Los productores ganaderos son quienes asumen la mayor parte de las afectaciones económicas al tener que mantener en sus instalaciones un volumen de animales que planeaban exportar de forma inmediata. Esta situación ha obligado a los empresarios a incrementar de manera imprevista sus presupuestos destinados a la alimentación del ganado, el pago de servicios veterinarios, la contratación de mano de obra y la adquisición de insumos operativos.
Los directivos del organismo empresarial informaron que actualmente no existe una fecha definida para que Estados Unidos reabra por completo sus fronteras a los bovinos mexicanos. El restablecimiento del comercio internacional depende de los avances en la erradicación de la plaga, para lo cual se construye una planta de mosca estéril en el estado de Chiapas que registra un avance del 75 por ciento en su edificación.
Pese al complicado panorama comercial, el sector de la carne en el país demuestra capacidad de adaptación al procesar internamente los ejemplares que no pudieron exportarse vivos. Esta estrategia de negocio permite retener el valor agregado dentro de la cadena productiva nacional a través de la crianza, engorda y procesamiento local de los becerros y vaquillas.
Como consecuencia de esta reconversión comercial, las exportaciones de carne de res mexicana hacia el territorio estadounidense reportaron un crecimiento superior al 20 por ciento anual durante el primer trimestre de 2026. Este incremento en los envíos de producto procesado busca mitigar los efectos de la plaga sanitaria, la cual acumula miles de casos en bovinos desde su aparición a finales de 2024.



























