14 de enero de 2026 – Bangkok – EFE.
Un grave accidente ferroviario en Tailandia ha dejado un saldo de al menos treinta y dos víctimas mortales y más de sesenta personas con lesiones de diversa consideración. El siniestro ocurrió cuando una pesada estructura mecánica se desplomó sobre un convoy de pasajeros que realizaba el trayecto desde la capital hacia el noreste de la nación. Los equipos de auxilio que trabajan en la zona han indicado que todavía podría haber individuos confinados dentro de los compartimentos que volcaron tras el impacto, por lo que las labores de búsqueda continúan con urgencia.
El incidente tuvo lugar en una zona rural de la provincia de Nakhon Ratchasima, donde se desarrolla una importante infraestructura para un tren de alta velocidad que conectará Tailandia con China. Por razones que todavía se intentan esclarecer, la maquinaria de construcción cedió y golpeó al tren mientras este se encontraba en pleno movimiento. El fuerte choque no solo causó el descarrilamiento de las unidades, sino que también provocó un incendio que complicó las tareas iniciales de evacuación de los ciento setenta y un ocupantes que se encontraban a bordo en ese momento.
De acuerdo con los informes médicos más recientes, la mayoría de los fallecimientos se registraron de manera inmediata en el sitio de la tragedia, mientras que otras personas han sucumbido debido a la gravedad de sus heridas durante los traslados hospitalarios. Actualmente, varios pasajeros permanecen en estado crítico bajo vigilancia médica intensiva y se reporta que algunas personas siguen sin ser localizadas. Debido a la magnitud de los daños en la vía férrea, las autoridades han decidido interrumpir por completo el tráfico ferroviario en ese sector hasta que se garantice la seguridad de la zona.
Los testimonios de quienes lograron salir con vida describen escenas de pánico absoluto y una destrucción total dentro de los vagones en cuestión de segundos. Los sobrevivientes relataron cómo tuvieron que liberarse de los restos metálicos o incluso arrastrarse para escapar de las llamas que comenzaron a propagarse por la parte inferior del tren. El personal ferroviario presente tuvo que recurrir al uso de extintores manuales para intentar contener el fuego y facilitar la salida de los pasajeros atrapados en medio del caos y el humo.
La construcción de este tramo ferroviario está bajo la supervisión de un consorcio en el que participan importantes empresas asiáticas, algunas de las cuales ya han estado involucradas en incidentes previos relacionados con fallos estructurales en la región. Se ha mencionado que una de las firmas encargadas tiene antecedentes por el colapso de un edificio en meses pasados y que algunos de sus directivos han enfrentado problemas legales por irregularidades administrativas. Estos factores han puesto el foco de atención sobre la responsabilidad corporativa y la vigilancia de las inversiones extranjeras en obras públicas de gran envergadura.
Expertos locales en ingeniería estructural han señalado que el suceso es una consecuencia probable de protocolos de protección deficientes en zonas donde convive la obra civil con el tránsito ciudadano. El primer ministro tailandés ha exigido una auditoría técnica profunda para determinar si hubo omisiones en los procedimientos de seguridad o si se utilizaron componentes de baja calidad que no cumplían con los planos de diseño originales. Mientras se desarrollan las investigaciones oficiales, se ha hecho un llamado a revisar todos los proyectos similares para evitar que una negligencia operativa vuelva a costar vidas humanas.
































