28 de noviembre de 2025 – Nueva York – EFE.
El Black Friday ha llegado a Estados Unidos en un ambiente de significativa incertidumbre económica, lo que se prevé resultará en una mayor cautela por parte de los consumidores. Las proyecciones indican que el gasto promedio será un 4% menor que el registrado durante el año 2024. A pesar de este panorama, la búsqueda de precios más bajos sigue siendo un motor, ya que una encuesta de Deloitte reveló que el 82% de los consumidores planea realizar compras durante las jornadas del Black Friday y el Cyber Monday.
La Federación Nacional de Minoristas estima que una impresionante cifra de 187 millones de personas participará en las compras de este fin de semana largo, abarcando desde el Día de Acción de Gracias hasta el Cyber Monday. Sin embargo, factores como los aranceles comerciales y la persistencia de la inflación han generado preocupación en la ciudadanía. De hecho, el 57% de los encuestados por Deloitte anticipa un deterioro de la economía en el transcurso de los próximos seis meses. Este temor se traduce en una planificación de gasto promedio de $622 por comprador entre el 27 de noviembre y el 1 de diciembre, confirmando la reducción del 4% en comparación con el periodo anterior.
En el ámbito empresarial, el sector minorista ha tenido que lidiar con las consecuencias de los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a productos de origen chino, muchos de los cuales aún están vigentes o han tenido suspensiones y excepciones limitadas. Muchas pequeñas empresas dependen de la manufactura china por sus bajos costos y capacidad productiva. Por ejemplo, el director ejecutivo de la marca Loftie comentó que se vio forzado a detener la producción debido a que los aranceles elevados, de hasta el 180%, hacían inviable el traslado del inventario, lo que obligó a la compañía a concentrar sus ventas fuera del mercado estadounidense.
Una nota de DCL Logistics señala que artículos como la electrónica, la ropa, el calzado y los productos para el hogar han sido los más afectados por estos impuestos a China. La profesora asociada de Economía, Arora Punit, destacó que los aranceles de Trump han impactado de manera más severa a las pequeñas empresas que a las grandes cadenas minoristas, ya que estas últimas tuvieron la capacidad de abastecerse con antelación. Punit también mencionó que, para manejar el clima económico actual, una estrategia común de las empresas es la “inflación de precios”, que consiste en disminuir el tamaño o la cantidad del producto sin modificar el costo final para el cliente.
Mientras la preocupación económica se apodera tanto de compradores como de vendedores, el Black Friday ha experimentado una transformación y ha perdido parte de su significado histórico. Originalmente, a finales de los años 80, el término se refería al momento en que los minoristas finalmente entraban en “números negros” (ganancias) tras un año de pérdidas. No obstante, en la actualidad, muchas compañías consideran que este día ha perdido peso debido a la presión competitiva del Cyber Monday, y las ofertas se han extendido a lo largo de una semana o incluso más, según la profesora Punit.
La tecnología también ha reescrito la experiencia del Black Friday. Las largas filas y las tiendas abarrotadas han sido reemplazadas por las compras mayoritariamente en línea, una tendencia evidente durante el Día de Acción de Gracias, donde los consumidores gastaron $6.400 millones en compras digitales. Adicionalmente, la inteligencia artificial (IA) y las redes sociales están jugando un papel crucial, con un 74% de los jóvenes recurriendo a influencers y un 43% a la IA para inspiración. Deloitte proyecta que el 33% de los consumidores utilizará IA generativa en esta temporada navideña, y compañías como OpenAI están permitiendo que su herramienta ChatGPT genere guías de compra personalizadas con información directa de los sitios web de los vendedores.
































