20 de mayo de 2026 – Lima – EFE.
Una situación de emergencia se vive en el sur de Perú tras el fuerte movimiento telúrico que sacudió la costa y el centro del país este martes al mediodía. Las autoridades de emergencia confirmaron que al menos veintiocho personas resultaron heridas a causa del temblor, el cual generó pánico entre la población y provocó diversos daños materiales en viviendas y estructuras públicas de la región afectada.
El Instituto Nacional de Defensa Civil actualizó la cifra inicial de lesionados que había proporcionado el Ministerio de Defensa en los primeros reportes posteriores al evento sísmico. Los equipos de rescate y el personal de salud pública se mantienen desplegados realizando un monitoreo constante sobre la evolución médica de los afectados y coordinando la atención necesaria en los establecimientos sanitarios de la provincia.
Los daños en la infraestructura pública son considerables e incluyen afectaciones estructurales en cuatro centros educativos de la región de Ica y en las instalaciones de la Universidad Tecnológica del Perú. Asimismo, se reportaron impactos en el Hospital Regional de Ica, en el centro de salud de Pichuta dentro de la vecina región de Huancavelica, y en una sede de la Dirección Regional de Salud.
El transporte terrestre sufrió interrupciones debido a desprendimientos de rocas y tierra que bloquearon parcialmente la carretera conocida como Vía de Los Libertadores. El tramo vial comprometido enlaza a las localidades de San Clemente y Huaytará, lo que obligó a las autoridades de tránsito a restringir la circulación vehicular mientras la maquinaria pesada realiza las labores de limpieza de la calzada.
Representantes del Gobierno central se trasladaron desde la capital hacia la zona del desastre para liderar las reuniones de coordinación con los gobernantes locales y las fuerzas de seguridad. Las comisiones oficiales iniciaron inspecciones de campo exhaustivas para evaluar técnicamente la magnitud real de las afectaciones en los sectores más vulnerables de la ciudad, donde también colapsaron las comunicaciones telefónicas.
Los medios de comunicación locales mostraron el impacto del sismo en el cementerio antiguo de la ciudad, donde la caída de varios pabellones de nichos dejó expuestos los ataúdes. De igual forma, las imágenes televisivas evidenciaron grietas severas y desprendimientos en las emblemáticas torres de un templo religioso histórico, sumándose a los reportes de viviendas cuarteadas en los barrios periféricos.
El epicentro del temblor se localizó a cuarenta y un kilómetros al sur de Ica, con una profundidad de ochenta y un kilómetros, percibiéndose con gran intensidad debido a que la zona se ubica en el Cinturón de Fuego del Pacífico. Horas después del evento principal, el Instituto Geofísico del Perú registró una réplica de magnitud cuatro punto uno, recordando la alta vulnerabilidad de esta región que sufrió un devastador terremoto en el año dos mil siete.



























